Colágeno y edad

El Colágeno y el Envejecimiento

Con el paso de los años, y tanto en hombres como en mujeres, se hace importante aumentar el cuidado del cuerpo. Estas atenciones no deben limitarse simplemente a la estética, sino que también es necesario aumentar la vigilancia sobre huesos, articulaciones, tendones, músculos, etc.

Y sobre este particular, es de vital importancia prestarle la atención necesaria al colágeno. Esta proteína forma parte de todos los tejidos conectivos de nuestro organismo y a medida que envejecemos tiende a degradarse.

La causa principal de esta degradación es la realentización de los procesos metabólicos y la reducción de los niveles hormonales. De ahí, la importancia que supone ralentizar este desgaste, aumentando la ingesta de alimentos ricos en colágeno y de aquellos que contribuyan a su formación.

El Magnesio es otro de los elementos que debemos de añadir a nuestra alimentación, ya que desempeña un importante papel en el mantenimiento del aparato locomotor, contribuyendo:

  • Contribuye al funcionamiento normal de los músculos.
  • Contribuye a la síntesis proteica normal.
  • Contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales.

No sólo debemos limitarnos al cuidado de nuestra alimentación. Mantener una actividad física responsable, siempre acorde a nuestras limitaciones, favorece en gran medida el mantenimiento de nuestros huesos, músculos y articulaciones, por lo que no debemos dejar de realizar ejercicio y mantenernos activos para conseguir un estado de salud óptimo.

El Colágeno y la Menopausia

La pérdida de colágeno es uno de los cambios más visibles que experimenta el cuerpo de la mujer durante la menopausia. En esta etapa, la disminución de los niveles de estrógenos conlleva a la pérdida de lípidos, agua y colágeno. Esta es la proteína más extendida en todo nuestro cuerpo y responsable entre otras funciones, de dotar de resistencia y flexibilidad a muchos tejidos de nuestro organismo.

El aparato locomotor compuesto de huesos, músculos, tendones y ligamentos, así como, piel y tejido conjuntivo son los grandes afectados por la disminución de la producción de colágeno.

La pérdida de colágeno comienza a partir de los 25 a 30 años. La degradación del colágeno tisular, asociado a los tejidos del organismo, normalmente está asociado a la edad, siendo en la etapa de la menopausia el momento donde se agrava esta degradación debido a una disminución brusca de los niveles de estrógenos.

En esta etapa y a consecuencia de los cambios hormonales, la piel de la mujer se vuelve más fina debido a la disminución del colágeno, aumentando su grado de sequedad.

Esto es debido a la disminución de la actividad de las glándulas sebáceas, encargadas de producir la grasa de piel y cabello.

De otra forma, este adelgazamiento y sequedad de la piel provoca que el tejido pierda flexibilidad y capacidad de contracción. El descenso de la elasticidad puede dar lugar a problemas de flacidez, envejecimiento precoz y aumento de la sensibilidad a los rayos UV, por lo que debemos aumentar también las precauciones a la hora de tomar el sol.

Para prevenir estos efectos provocados por la edad, debemos de aumentar la ingesta de colágeno mediante alimentos o complementos ricos en colágeno.

Por esta razón, ante la llegada de esta etapa, lo más recomendable es empezar a aumentar su consumo a partir de los 25 años.